jueves, 20 de diciembre de 2018
El chantaje desvergonzado de PP y Ciudadanos en las negociaciones post elecciones autonómicas Andalucía diciembre 2018
La caradura y desvergüenza de los partidos políticos PP y ciudadanos, brazo izquierdo de la descomposición institucional y nacional, vuelve a exhibirse con las negociaciones que entre ellos se están manteniendo después de las elecciones autonómicas de Andalucía. Decir esto es empezar por el final, pero desgraciadamente y como les conocemos, también constituye principio y nada muy distinto de lo que esperábamos.
Con este antidemocrático sistema electoral, los siguientes partidos han obbtenido los siguientes "escaños" con los que harán lo que les dé la gana a sus oligarquías: PSOE, 33; PP, 26; Ciudadanos 21; Podemitas, 17; VOX, 12.
Con estos resultados, PP y Ciudadanos negocian un acuerdo entre ellos para formar gobierno y establecer un programa, o más bien, pseudoprograma.
Hasta aquí estaría bien, aparte de lo mal; quiero decir que sería legítimo, por muy catastrófico que fuera para la región, y aquí paz y después gloria. Lo que ocurre es que juntos sólo suman 47 escaños, mientras que son 55 los que se necesitan para tener la mayoría absoluta que les permita hacerlo. ¿Qué les parece? No salen las cuentas ¿verdad? ¿Pero es que están zumbaos? ¿Pero es que no saben sumar y comparar números naturales? ¿Cómo se explica este desvarío?
Bueno, es que falta considerar un factor esencial, además de una sobervia y desvergüenza estupefacientes: el chantaje a VOX.
Vamos a ver. Así son las cuentas dementes que ellos se hacen, ajenas a toda aritmética y a toda moral: En su campaña electoral, finalmente tuvieron que hacerla proclamando a los cuatro vientos la necesidad de quitar al PSOE del Gobierno autonómico, con notable cinismo por parte de ambos partidos: sobre todo de Ciudadanos que había sido quién se lo había entregado en la legislatura que terminaba; e igualmente del PP, que se repartía mientras tanto y entregaba el Consejo General del Poder Judicial al mismo PSOE y podemitas .
Ahora, Ciudadanos, después de haber intentado infructuosamente formar Gobierno con los escaños del PSOE, pretende formarlo con el PP ¡sin tener los suficientes para ello! Para ello, pretende obtenerlos mediante el chantaje a VOX, bajo la amenaza explícita de que, en caso contrario, continuará el régimen corrupto socialista.
Con su desvergüenza característica, estos dos partidos, CIU y PP, y sólo porque ellos lo dicen, arrojan sobre VOX la responsabilidad, culpabilidad, del cumplimiento de su amenaza. Es que hay que tener caradura. Es el cínico chantaje típico de la exijencia de entrega servil a cambio de la protección contra la violencia de un tercero. Por eso, además de criminoso, es cobarde y abyecto.
Estos maquivelillos de pacotilla prentenden reproducir el cambalache que Ciudadanos protagonizó en la legislatura anterior, entregando el Gobierno al PSOE con la excusa de que estos no bobernaran con los podemitas.
Asombrado me he quedado cuando he oído decir al Secretario General del PP que su intención con las negociaciones que están manteniendo con Ciudadanos no es otra que conseguir el acuerdo de los 47 escaños que suman ambos partidos y que, quien quiera quitar al PSOE, que les entreguen los suyos. Y lo decía sin despeinarse, con una impudicia y convicción espeluznantes. No hay de qué sorprenderse. Es a lo que están acostumbrados y lo que han venido haciendo a lo largo de toda su historia.
Así pues y en resumidas cuentas, estos caraduras cuentan con el chantaje a VOX, que supone que éste les entregará sus 12 escaños, como si fuera un partido igualmente corrupto como ellos y no tuviera más fin que los bastardos de prolongar hasta el fin de los tiempos el expolio y la burla de los ciudadanos (esta vez con minúscula).
Consideraciones acerca de las Elecciones al Parlamento regional de Andalucía Diciembre 2018
Vaya por delante que, por razones que no hay lugar ahora de explicar, los parlamentos regionales constituyen una contradicción fundamental deliberado en la cuestión radical de la soberanía nacional. Fueron introducidos bajo unos principios y supuestos de soberenía nacional, y con el tiempo, se han ido deslizando subrepticiamente otros distintos y opuestos que la contradicen y socavan gravemente y, por tanto, la legitimidad del Estado y la libertad de los ciudadanos. Quede dicho, pues, que creo que estos parlamentos regionales deben suprimirse y desaparecer. No hay ninguna razón que los haga necesarios, y sí muchas que los hacen desde supérfluos y perjudiciales hasta contradictorios e incompatibles con el Parlamento Nacional.
Cinco son los partidos políticos que han sacado diputados en las
elecciones del 2 de diciembre:
- PSOE, actualmente gobernando la nación con los diputados de
partidos golpistas terroristas y separatistas con la firme voluntad de
destruirla, y diputados comunistas bolivarianos totalitarios.
- - Partido Popular, PP, colaborador y cómplice necesario durante
años en la aplicación de la ingeniería social separatista, las leyes
totalitarias de Zapatero, la corrupción de las instituciones del régimen
democrático y el expolio arbitrario de los ciudadanos.
- - Ciudadanos, partido equívoco con doble discurso con cuyos votos
el partido socialista de la corrupción institucionalizada, PSOE ha gobernado
Andalucía en la última legislatura; partido que intentó formar gobierno de
la nación con el partido del doctor Fraude, PSOE, y que después dio sus
diputados para que gobernara el siniestro Mariano Rajoi; Ciudadanos, partido
que desactivó la suspensión de la Autonomía de Cataluña en respuesta al
golpe de estado de su gobierno y su parlamento regional imponiendo la
inmediata convocatoria de elecciones autonómicas regionales.
- - Partido podemita de comunistas bananeros y bolivarianos,
aliados de separatistas y terroristas, que pretenden imponer un cambio de
régimen en lo que quede de España después de su desintegración.
- Por último, VOX, partido liberal de ciudadanos con el firme
propósito de defender su nación y su libertad, así como su civilización, su
cultura y su prosperidad librándola de la infinidad de castas que la
parasitan.
Algunas consideraciones y sucesos significativos posteriores a dichos resultados que me parecen importantes:
1. Desvergüenza de Ciudadanos despejando dudas.
Ciudadanos, el partido equívoco, en las horas posteriores a los resultados, se medio quita la careta dejando estupefactos a propios y extraños, e intenta formar gobierno, casi lógicamente dada su esquizofrenia si no fuera por el falsario discurso de su campaña electoral como se ha visto, con el partido de la corrupción institucionalizada, PSOE. Aunque también invitaba e incitaba al PP a ese gobierno fantasma, esta propuesta no se debe tener en cuenta por demente. Pues si bien el PP ya ha demostrado su falta de escrúpulos en traicionar a sus votantes, suponemos que en esta ocasión no se prestaría a tal engendro, aunque sólo fuera por puro instinto de supervivencia, ahora que ha visto que el camino de su extinción está abierto con la opción del nuevo partido, VOX.
2. Campaña de blanqueo del PP.
La casi totalidad de comentaristas políticos y medios de comunicación que denuncian los actos de involución y traición de PSOE, comunistas y separatistas, un nuevo Frente Popular, casi imponen la alianza entre PP, Ciudadanos y VOX, taumatúrgicamente, como si PP y Ciudadanos no fueran cómplices de aquellos. Al respecto, estos comentaristas y medios, despliegan una estupefaciente campaña de blanqueo del PP y Ciudadanos, como si estos, sobre todo el primero, no hubieran sido responsables de colaboración con separatistas y terroristas. Estos comentaristas quieren imponer la suposición de que con el cambio de líder, Rajoi por Casado, este partido traidor ha renacido de sus cenizas de inmoralidad. Vamos, como si sus nuevos dirigentes y viejos militantes hubieran bajado del cielo en una nube de luz inmaculada y purificadora, como si nunca hubieran avanzado en las leyes totalitarias de Zapatero de memoria histórica y de género (como las llaman), como si nunca hubieran puesto en libertad a terroristas asesinos y psicópatas por decenas o cientos, como si no hubieran continuado con el expolio del Archivo Histórico de Salamanca, como si nunca hubieran financiado y encubierto los procesos separatistas en Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, Valencia y Baleares. Pues no. Ellos, los nuevos dirigentes y viejos militantes, estaban allí, muy cómodos en semejante partido de traidores y lo hubieran seguido estando de no haber implosionado la mafia de Rajoi. No necesitamos más pruebas de ello, pero un ligero indicio lo puede encontrar (quien todavía lo necesite) en la persistencia de buen número de dirigentes antiguos en las estructuras jerárquicas del partido, la complicidad de Casado con el doctor Fraude para repartirse el gobierno del poder judicial (¡nuevamente y todavía! ¡es que hay que tener caradura!) con el PSOE y separatistas y comunistas; la persecución del español en Galicia por parte de Feijó y su casta, etc, etc, etc.
3. No hay dos bandos izquierda-derecha.
En fin, que tras estas elecciones y estos resultados, el vehemente y benéfico deseo de quitar del gobierno de Andalucía al partido de la corrupción institucionalizada, PSOE junto con el melífluo y taumatúrgico blanqueo del partido traidor, PP, no debe hacernos recaer en la simplificación unidimensional de siempre, izquierda-derecha, ajena a la realidad. No hay dos bandos en Andalucía ni en España: PSOE, comunistas bananeros y separatistas por un lado, y PP, Ciudadanos y VOX por otro, como imaginan los sagaces comentaristas según su imaginación movida por su deseo. Lo que hay son partidos que llevan, por uno u otro camino, con un método u otro, a la desintegración de la nación española (PP, Ciudadanos, PSOE, Podemitas y separatistas) por un lado, y un partido que no sólo se opone, sino que pretende revertir el proceso todavía sin terminar, desarrollar instituciones verdaderamente democráticas y librar del expolio a sus ciudadanos, VOX, por el otro.
4. Una nueva esperanza.
VOX ha sido votado por casi 400.000 ciudadanos y esto resulta conmovedor y esperanzador, pues dichos ciudadanos se han librado del miedo y la manipulación social de los medios, como si del rayo tractor de la Estrella de la Muerte se tratase. La dinámica de la manipulación social es un hecho con el que hay que contar y es muy difícil para una sociedad sobreponerse y librarse de ella.
5. Pablo Iglesias, líder comunista podemita llama a sus castas a ponerse en pie de guerra.
- Del histerismo y llamadas a la violencia y a la guerra civil del chiflado podemita Pablo Iglesias, causa, a la par que indignación y escándalo, risa. Nada nuevo por aquí, lo habitual en este pérfido personaje y su coorte de sicarios.
5. Perspectiva nacional.
Estas elecciones al parlamento de Andalucía, en realidad, no son tan importantes, pues son regionales. Sí lo son para librar a los presupuestos de infinidad de parásitos y, estratégicamente, para invertir la tendencia hacia la prosperidad y el desarrollo de una región de gran peso en el conjunto de la nación. Más importante estratégicamente es la proyección que el partido VOX va a tener en el resto de España con vistas a las próximas elecciones generales. A Andalucía le va a corresponder el honor de haber sido la primera en sacudirse el yugo de la propaganda y el veneno de la inhibición del PP. Las lyyes totalitarias de Zapatero y Rajoi tendrán que ser derogadas en el Parlamento Nacional al igual que el desmantelamiento y reversión de las estructuras separatistas e ingeniería social... si los españoles quieren.
Cinco son los partidos políticos que han sacado diputados en las
elecciones del 2 de diciembre:
- PSOE, actualmente gobernando la nación con los diputados de
partidos golpistas terroristas y separatistas con la firme voluntad de
destruirla, y diputados comunistas bolivarianos totalitarios.
- - Partido Popular, PP, colaborador y cómplice necesario durante
años en la aplicación de la ingeniería social separatista, las leyes
totalitarias de Zapatero, la corrupción de las instituciones del régimen
democrático y el expolio arbitrario de los ciudadanos.
- - Ciudadanos, partido equívoco con doble discurso con cuyos votos
el partido socialista de la corrupción institucionalizada, PSOE ha gobernado
Andalucía en la última legislatura; partido que intentó formar gobierno de
la nación con el partido del doctor Fraude, PSOE, y que después dio sus
diputados para que gobernara el siniestro Mariano Rajoi; Ciudadanos, partido
que desactivó la suspensión de la Autonomía de Cataluña en respuesta al
golpe de estado de su gobierno y su parlamento regional imponiendo la
inmediata convocatoria de elecciones autonómicas regionales.
- - Partido podemita de comunistas bananeros y bolivarianos,
aliados de separatistas y terroristas, que pretenden imponer un cambio de
régimen en lo que quede de España después de su desintegración.
- Por último, VOX, partido liberal de ciudadanos con el firme
propósito de defender su nación y su libertad, así como su civilización, su
cultura y su prosperidad librándola de la infinidad de castas que la
parasitan.
Algunas consideraciones y sucesos significativos posteriores a dichos resultados que me parecen importantes:
1. Desvergüenza de Ciudadanos despejando dudas.
Ciudadanos, el partido equívoco, en las horas posteriores a los resultados, se medio quita la careta dejando estupefactos a propios y extraños, e intenta formar gobierno, casi lógicamente dada su esquizofrenia si no fuera por el falsario discurso de su campaña electoral como se ha visto, con el partido de la corrupción institucionalizada, PSOE. Aunque también invitaba e incitaba al PP a ese gobierno fantasma, esta propuesta no se debe tener en cuenta por demente. Pues si bien el PP ya ha demostrado su falta de escrúpulos en traicionar a sus votantes, suponemos que en esta ocasión no se prestaría a tal engendro, aunque sólo fuera por puro instinto de supervivencia, ahora que ha visto que el camino de su extinción está abierto con la opción del nuevo partido, VOX.
2. Campaña de blanqueo del PP.
La casi totalidad de comentaristas políticos y medios de comunicación que denuncian los actos de involución y traición de PSOE, comunistas y separatistas, un nuevo Frente Popular, casi imponen la alianza entre PP, Ciudadanos y VOX, taumatúrgicamente, como si PP y Ciudadanos no fueran cómplices de aquellos. Al respecto, estos comentaristas y medios, despliegan una estupefaciente campaña de blanqueo del PP y Ciudadanos, como si estos, sobre todo el primero, no hubieran sido responsables de colaboración con separatistas y terroristas. Estos comentaristas quieren imponer la suposición de que con el cambio de líder, Rajoi por Casado, este partido traidor ha renacido de sus cenizas de inmoralidad. Vamos, como si sus nuevos dirigentes y viejos militantes hubieran bajado del cielo en una nube de luz inmaculada y purificadora, como si nunca hubieran avanzado en las leyes totalitarias de Zapatero de memoria histórica y de género (como las llaman), como si nunca hubieran puesto en libertad a terroristas asesinos y psicópatas por decenas o cientos, como si no hubieran continuado con el expolio del Archivo Histórico de Salamanca, como si nunca hubieran financiado y encubierto los procesos separatistas en Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, Valencia y Baleares. Pues no. Ellos, los nuevos dirigentes y viejos militantes, estaban allí, muy cómodos en semejante partido de traidores y lo hubieran seguido estando de no haber implosionado la mafia de Rajoi. No necesitamos más pruebas de ello, pero un ligero indicio lo puede encontrar (quien todavía lo necesite) en la persistencia de buen número de dirigentes antiguos en las estructuras jerárquicas del partido, la complicidad de Casado con el doctor Fraude para repartirse el gobierno del poder judicial (¡nuevamente y todavía! ¡es que hay que tener caradura!) con el PSOE y separatistas y comunistas; la persecución del español en Galicia por parte de Feijó y su casta, etc, etc, etc.
3. No hay dos bandos izquierda-derecha.
En fin, que tras estas elecciones y estos resultados, el vehemente y benéfico deseo de quitar del gobierno de Andalucía al partido de la corrupción institucionalizada, PSOE junto con el melífluo y taumatúrgico blanqueo del partido traidor, PP, no debe hacernos recaer en la simplificación unidimensional de siempre, izquierda-derecha, ajena a la realidad. No hay dos bandos en Andalucía ni en España: PSOE, comunistas bananeros y separatistas por un lado, y PP, Ciudadanos y VOX por otro, como imaginan los sagaces comentaristas según su imaginación movida por su deseo. Lo que hay son partidos que llevan, por uno u otro camino, con un método u otro, a la desintegración de la nación española (PP, Ciudadanos, PSOE, Podemitas y separatistas) por un lado, y un partido que no sólo se opone, sino que pretende revertir el proceso todavía sin terminar, desarrollar instituciones verdaderamente democráticas y librar del expolio a sus ciudadanos, VOX, por el otro.
4. Una nueva esperanza.
VOX ha sido votado por casi 400.000 ciudadanos y esto resulta conmovedor y esperanzador, pues dichos ciudadanos se han librado del miedo y la manipulación social de los medios, como si del rayo tractor de la Estrella de la Muerte se tratase. La dinámica de la manipulación social es un hecho con el que hay que contar y es muy difícil para una sociedad sobreponerse y librarse de ella.
5. Pablo Iglesias, líder comunista podemita llama a sus castas a ponerse en pie de guerra.
- Del histerismo y llamadas a la violencia y a la guerra civil del chiflado podemita Pablo Iglesias, causa, a la par que indignación y escándalo, risa. Nada nuevo por aquí, lo habitual en este pérfido personaje y su coorte de sicarios.
5. Perspectiva nacional.
Estas elecciones al parlamento de Andalucía, en realidad, no son tan importantes, pues son regionales. Sí lo son para librar a los presupuestos de infinidad de parásitos y, estratégicamente, para invertir la tendencia hacia la prosperidad y el desarrollo de una región de gran peso en el conjunto de la nación. Más importante estratégicamente es la proyección que el partido VOX va a tener en el resto de España con vistas a las próximas elecciones generales. A Andalucía le va a corresponder el honor de haber sido la primera en sacudirse el yugo de la propaganda y el veneno de la inhibición del PP. Las lyyes totalitarias de Zapatero y Rajoi tendrán que ser derogadas en el Parlamento Nacional al igual que el desmantelamiento y reversión de las estructuras separatistas e ingeniería social... si los españoles quieren.
La tarea de VOX en una democracia fallida - Artículo de Pío Moa
La tarea de VOX en una democracia fallida | Dichos, Actos y Hechos
07/12/2018
http://www.piomoa.es/?p=8774
07/12/2018
http://www.piomoa.es/?p=8774
En el aniversario de la Constitución han vuelto a oírse
las loas a la situación actual supuestamente democrática y contrapuesta al
franquismo, cuando si a algo se contrapone la democracia es a la situación que
hemos alcanzado por obra de partidos convertidos en verdaderas mafias.
Una de los inventos más desvergonzados es el de
“partidos constitucionalistas” en oposición a “los golpistas”. La
oposición real es entre partidos que defienden a España y los que la atacan. No
existen tales constitucionalistas, todos son cómplices y auxiliares de los
golpistas. De hecho lo vienen siendo desde la elaboración misma de la
Constitución, como he expuesto en La
Transición de cristal, acerca de lo cual se trata de mantener
engañado al pueblo. España es una realidad histórica y cultural demasiado
potente para ser liquidada de la noche a la mañana, pero desde entonces hemos
asistido a un empeño tenaz por destruirla por dos vías: mediante un proceso de
disgregación apoyando y financiando a los separatismos, y por un proceso
auxiliar de disolución en la llamada Unión europea. El doble proceso se aceleró
con la formación de un tercer frente popular por Zapatero, empeoró con el
gobierno de Rajoy y está entrando en una fase ya sumamente peligrosa con el
gobierno actual.
Así, en esta presunta democracia de imponen leyes totalitarias
sumamente tiránicas como la de memoria histórica y al parecer ¡no
pasa nada! Se imponen leyes LGTBI que niegan la familia, hacen de la
homosexualidad la piedra de toque de la moral pública e intentan controlar no
ya el pensamiento sino los mismos sentimientos de las personas ¡y no pasa nada!
Se rescata a la ETA y se premian sus crímenes, convirtiéndola en una potencia política
¡y no pasa nada! Se homenajea públicamente a los asesinos separatistas ¡y no
pasa nada! Se vacía del estado a varias regiones ¡y no pasa nada, todo es
democracia! Se declara amiga y aliada a la potencia que invade nuestro
territorio en un punto estratégico clave ¡y no pasa nada! Se envían tropas a
provocar o intervenir en asuntos completamente ajenos a nuestros intereses ¡y
no pasa nada! Se promueve la sustitución progresiva del español por el inglés
como lengua de cultura ¡y no pasa nada! Los políticos de una parte del país se
declaran en rebeldía frente al estado y en lugar de ser destituidos y
encarcelados se les permite mantener un golpe de estado permanente, ¡y no pasa
nada! Una policía regional apoya abiertamente el golpismo separatista ¡y
no pasa nada! Se promueve una política simultánea de aborto masivo y de
inmigración masiva, como si se quisiera ir eliminado progresivamente a los
españoles ¡y no pasa nada! Un falso doctor vinculado familiarmente a la
prostitución homosexual, con un gobierno no elegido de tiorras
perturbadas que creen que la maternidad es esclavitud y que el amor entre
hombre y mujer es un mal, festejan a diversos tiranos y tratan de
ultrajar los restos de Franco. Es decir, del hombre que no solo salvó la unidad
nacional, que salvó a la Iglesia del exterminio y trajo de vuelta la
monarquía, sino que creó condiciones para una democracia estable y
convivencial, y, una vez más ¡no pasa nada! La corrupción se constituye
en una seña de identidad de los actuales partidos ¡y no pasa nada! Podríamos
seguir, pero en resumen, estamos en una democracia fallida por obra
precisamente de los antifranquistas, que utilizan su farsante antifranquismo
para proseguir su obra de demolición de España y de la democracia.
Pues bien, por fin está empezando a pasar algo, como
indican las elecciones andaluzas. Esos partidos creían haber asfixiado el
patriotismo español tras cuarenta años de embustes y demagogias, y resulta
que no ha sido así. El patriotismo no solo es esencial para la supervivencia
de una nación, sino también para mantener la democracia. Porque en ausencia de
él, los intereses de partido se vuelven absolutos y determinantes, y desgarran
la convivencia en paz y en libertad. Esto es algo que nunca han entendido esos
partidos mafias que, precisamente, han intentado presentar el patriotismo como
enemigo de la libertad, y como enemigo de la democracia al franquismo, un
régimen que no tuvo oposición democrática sino totalitaria, y de la que no
podía salir en ningún caso una democracia.
Ahora VOX tiene la posibilidad y la responsabilidad
de cambiar todo eso. Se le ha votado precisamente para que cambie el grotesco y
farsante panorama político en que vivimos. Haría muy mal en intentar dar
explicaciones o justificarse ante las acusaciones de sus enemigos, enormemente
alarmados y que se erigen en fiscales cuando tendrían que estar en el banquillo
de los acusados. VOX parece tener otro lenguaje, debe completar su discurso en
algunos puntos y convertirse en fiscal de los partidos-mafias, llevarlos a
ellos al banquillo. Porque si España y la democracia han de subsistir, esos
partidos deben desaparecer y ser sustituidos por otros que se identifiquen con
su propia nación y con la libertad.
miércoles, 20 de diciembre de 2017
El adjetivo 'nacional' en el nombre de instituciones oficiales
El adjetivo "nacional" en el nombre de instituciones oficiales para el proceso de cirujía y manipulación social separatista. Según explica Javier Bilbao en su artículo "La vida cotidiana en la Alemania nazi", desde que Adolfo Hitler resultase designado canciller en enero de 1933, el objetivo del nazismo fue lo que denominaron como Gleichschaltung. [...] De lo que se trataba era de nazificar la sociedad alemana, ahormar según el ideario nacionalsocialista todas las costumbres, asociaciones, creencias, leyes, actividades culturales, relaciones personales, entretenimientos… Mutatis mutandi, lo mismo hacen los gobiernos separatistas en cuanto se lo permite y alcanza el poder público cedido subsidiariamente por el estado. Uno de los vectores en que realizan esta conversión y enajenación social es la aplicación continua y casi maniática del adjetivo "nacional" a tantas instituciones y ámbitos en cuanto les es posible: cine, literatura, museos, academias, todo. Esta manía ridícula no es gratuita ni casual, sino muy deliberada, como que constituye una técnica de imposición de una realidad ficticia en la mente e imaginación de todos aquellos, propios y extraños, que reciben por ojos y oídos este vocablo. Como una droga corrosiva, sólo con su contacto realiza su efecto, se le desee o no.
Es inadmisible el uso del sustantivo nación y el adjetivo nacional para aludir a regiones o territorios distintos de España. En España no hay más nación que España, evidente, de la misma manera que en Madrid no hay más provincia que Madrid, o en Lérida o Gerona más provincia que Lérida o Gerona (da vergüenza tener que escribir y explicar estas tautologías, pero así está el nivel de alienación a que hemos llegado). E igualmente evidente resulta que el uso del adjetivo nacional fuera de este sentido general de España, supone implícitamente la negación de ésta y la aceptación subrepticia, que es imposición deliberada, de la condición nacional para aquellas regiones. Y, así, mágicamente, sólo con la mención de una palabra, se establece la existencia de lo inexistente, porque si hay una palabra que se usa y funciona habrá de existir a lo que alude ¿no? En este caso, las imaginarias naciones artificiales. Por muy ridícula que sea, es tan miserable y perniciosa ésta técnica de manipulación ideológica, que actúa y opera tanto en los renegados ya convertidos como en los que se oponen a ella. Por esta razón es, además, insidiosa y en un rizo perverso de la técnica, requiere el combate, no con los renegados que la aplican, sino con los que se oponen, pero que la propagan inconscientemente con su uso y aceptación.
Si como hemos visto, en esta técnica de nazificación ciudadana sólo el mero uso por parte de las personas particulares de la palabra nacional aplicado a las regiones ya opera según su dinámica perversa, su potencia y efecto pernicioso y lesivo para la nación real, se multiplica por diez cuando es un medio de comunicación quien lo propaga, y por mil, cuando es el poder del Estado quien lo impone aplicándolo a instituciones públicas y permitiéndoselo a las privadas.
Los nombres de Instituciones como los de Conservatorio Nacional de Cataluña, Museo Nacional de Cataluña, Agencia Nacional para la pureza de la raza catalana, Radio Nacional de Cataluña, etc, son ilícitos, deberían ser ilegales y su imposición por parte de las magistraturas públicas (ministros, consejeros, Secretarios, Directores, etc.) constitutivo de delito. Es pues inadmisible que la Administración del Estado, nacional y autonómica, perpetren ésta técnica de manipulación social contra la nación mediante la imposición de nombres a instituciones; y no debe pasar una ocasión en que no se denuncie y se exija su inmediata rectificación a los políticos responsables: tanto legisladores como funcionarios nacionales, autonómicos y municipales. Igualmente se deberá rechazar ésta fórmula insidiosa de manipulación en medios de comunicación; y en cuanto no se quiera participar de ella, en conversaciones privadas. Por último y una vez más, el gobierno nacional y los partidos en el Parlamento son responsables, cuando aceptan y aplican esta denominación sin oposición alguna, y cómplices en buena lógica, cuando teniendo poder para evitarlo y defendernos de esta inoculación alevosa y premeditada, no lo hacen. Al revés, su aceptación pasiva y uso ejecutivo ilícito del adjetivo "nacional" le dan carta de naturaleza, que es lo que se busca. Rajoy, PP, PSOE, Ciudadanos, junto con los partidos que gobiernan y han gobernado la Generalidad, son responsables y cómplices del delito. Pero es que ahora, el artículo 155 con el gobierno de la Generalidad en manos de Mariano Rajoy y su partido, tiene la tímida virtud inesperada de hacer caer la máscara de hipocresía y el velo de traición de este siniestro personaje; y con la titularidad de estos institutos con el nombre fraudulento de "nacional", muestra la evidencia de no ser ya cómplices y colaboradores necesarios por omisión y aceptación del hecho consumado, sino directamente culpables como ejecutores de esta máquina insidiosa. Algún día tendrán que dar cuenta de sus actos y ni la ignorancia, la estulticia o cobardía serán atenuantes del mismo.
jueves, 2 de noviembre de 2017
La estafa de las elecciones autonómicas y su supuesto efecto taumatúrgico.
La estafa de las elecciones autonómicas y su supuesto efecto taumatúrgico.
Los tres partidos cooperantes, PP, PSOE y Ciudadanos, ... con los separatistas, se entiende, consideran, aventuran y piden la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la celebración cuasi-inmediata de elecciones autonómicas en Cataluña.
Estos golfos parásitos vinculan ambas acciones, sin explicación alguna de tal yuxtaposición: artículo - elecciones. Nadie sabe por qué y muy pocos se lo preguntan. Pero el caso es que lo hacen y lo han hecho, ahora el PP ya en forma ejecutiva.
Ya venían amenazando con ello, sobre todo el partido Ciudadanos, primero con la exigencia a los golpistas y después como objeto de aplicación del 155, la convocatoria de elecciones autonómicas. ¿Para qué? Para nada. ¿Con qué efecto? El de dejar impune los delitos separatistas y evitar el control de la Generalidad y el desmantelamiento de su máquina separatista, de odio, de acoso y de poder público aplicado a la destrucción de la nación.
Estos tres partidos miserables (PP, PSOE y Ciudadanos) propugnan el timo de las elecciones autonómicas como salida a la crisis golpista separatista, cuando en realidad constituye la vía de escape, el punto de fuga, el desagüe por donde vaciar el artículo 155 que se han visto obligados (por la nación y el interés) a aplicar, eso sí, resistiéndose todo lo que han podido. Con ello, la fuga del 155 a través de las elecciones les da pie para argumentar su inhibición ante el ataque a la nación y desplegar el velo de confusión con la que embaucar y engañar a muchos ciudadanos que todavía se dejan.
El fraude de este argumento es colosal y espeluznante. O sea, que la evidencia de los delitos separatistas y la percaptación de ello por parte de los ciudadanos con su consiguiente indignación les obligan, a rastras (lo hemos visto), a la aplicación del 155. Y en lugar de aplicarlo de verdad, con lealtad y rigor, se le corrompe y prostituye cortándolo, suspendiéndolo en unos pocos días con la celebración de elecciones, con desvergüenza pasmosa, como si la finalidad automática de aquel artículo fueran éstas, o éstas fueran a anular los motivos que obligaron a su aplicación,. ¿Pero es que acaso lo que ha ocurrido es que ha terminado la legislatura y el gobierno y diputados autonómicos se han negado a abandonar su magistratura y convocar elecciones? Desde luego que no. Se han alzado en rebeldía con público desacato a la soberanía nacional y su ordenamiento jurídico apelando a la intervención de países extranjeros (delito gravísimo de traición, agravante del de rebeldía).
¡Qué cara! ¿No? El efecto y finalidad del artículo es la suspensión del Gobierno autonómico y la toma de control de éste por parte del Gobierno nacional en virtud del poder legítimo que la soberanía nacional le otorga.
Entonces, la verdad es que los motivos que dan lugar a la aplicación del articulito quedan intactos con las elecciones, pero con dos efectos perversos.
El primero y más evidente, el de la suspensión de la suspensión, es decir, la detención del artículo, del control de la Generalidad, antes de haber siquiera empezado, más que la destitución "temporal" de los cabecillas del asalto. Pasadas las elecciones, todo volverá al mismo punto que estaba antes. ¿Y por qué no iba a ser así? ¿Es que unas elecciones tienen efectos taumatúrgicos sobre las voluntades y los designios de renegados delincuentes?
El segundo y más insidioso, por subrepticio, es el de establecer y perpetuar el gravísimo supuesto equívoco de que tanto los actos de sedición y rebeldía como el desacato a la soberanía nacional, pueden ser y quedar, y por tanto lo son y quedan, legitimados por otra fictícia soberanía y otra fraudulenta legitimidad, la que los renegados separatistas pretenden alzar, que atenta y cuestiona aquella. ¿Es que lo que digan unas elecciones para un parlamento regional tiene alguna validez o valor, algún efecto sobre la soberanía nacional y los actos de desacato, rebeldía y sedición contra ésta? Pues al parecer para estos partidos y a su parecer, por muy fictícia y muy fraudulenta que sea, sí.
Estos efectos de degradación y corrosión de la soberanía nacional y los actos que los causan tienen muchísima más gravedad y delito que los de los renegados separatistas.
Digamos que los delitos de los autodeclarados delincuentes son naturales (está en su naturaleza), son destructivos y como tales, se deben perseguir, reprimir y castigar, pero son naturales en este sentido.
En cambio los partidos que aceptan y declaran la soberanía nacional como origen de su legitimidad, pero que con sus actos la contradicen
erosionan y, por tanto, destruyen, es mucho más dañino y lesivo para esta soberanía nacional, esto es, para la nación, pues son quienes la atacan desde dentro, pero en su propio nombre y usando el poder que ésta les otorga.
Resumiendo, la trama del engaño por parte de Rajoi y su funesto partido se advierte con evidencia simplemente con la consideración de cuál será la situación en el caso de que los mismos delincuentes golpistas ganen las dichas elecciones. Se volverá al día previo a la proclamación del artículo 155, pero con los delincuentes y delitos pseudolegitimados por unas elecciones regionales. Como si la situación hubiese pasado por un túnel, sorteando y quedando atrás la resistencia, la indignación y la voluntad de los ciudadanos honrados.
Pero además y lo que es más grave, añadiéndose, un efecto aún peor que éste que es el de
entregárse a una región, con las elecciones, la capacidad de tener algo que decir en el asunto de la soberanía nacional. Y este efecto perverso se verificará independientemente de los resultados, ganen o pierdan los separatistas o sus cómplices, pues el "derecho" estará reconocido por el gobierno de la nación. Éste será otro de los delitos imputados a Rajoi cuando se le encause, juzgue y encarcele por traición a España.
Los tres partidos cooperantes, PP, PSOE y Ciudadanos, ... con los separatistas, se entiende, consideran, aventuran y piden la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la celebración cuasi-inmediata de elecciones autonómicas en Cataluña.
Estos golfos parásitos vinculan ambas acciones, sin explicación alguna de tal yuxtaposición: artículo - elecciones. Nadie sabe por qué y muy pocos se lo preguntan. Pero el caso es que lo hacen y lo han hecho, ahora el PP ya en forma ejecutiva.
Ya venían amenazando con ello, sobre todo el partido Ciudadanos, primero con la exigencia a los golpistas y después como objeto de aplicación del 155, la convocatoria de elecciones autonómicas. ¿Para qué? Para nada. ¿Con qué efecto? El de dejar impune los delitos separatistas y evitar el control de la Generalidad y el desmantelamiento de su máquina separatista, de odio, de acoso y de poder público aplicado a la destrucción de la nación.
Estos tres partidos miserables (PP, PSOE y Ciudadanos) propugnan el timo de las elecciones autonómicas como salida a la crisis golpista separatista, cuando en realidad constituye la vía de escape, el punto de fuga, el desagüe por donde vaciar el artículo 155 que se han visto obligados (por la nación y el interés) a aplicar, eso sí, resistiéndose todo lo que han podido. Con ello, la fuga del 155 a través de las elecciones les da pie para argumentar su inhibición ante el ataque a la nación y desplegar el velo de confusión con la que embaucar y engañar a muchos ciudadanos que todavía se dejan.
El fraude de este argumento es colosal y espeluznante. O sea, que la evidencia de los delitos separatistas y la percaptación de ello por parte de los ciudadanos con su consiguiente indignación les obligan, a rastras (lo hemos visto), a la aplicación del 155. Y en lugar de aplicarlo de verdad, con lealtad y rigor, se le corrompe y prostituye cortándolo, suspendiéndolo en unos pocos días con la celebración de elecciones, con desvergüenza pasmosa, como si la finalidad automática de aquel artículo fueran éstas, o éstas fueran a anular los motivos que obligaron a su aplicación,. ¿Pero es que acaso lo que ha ocurrido es que ha terminado la legislatura y el gobierno y diputados autonómicos se han negado a abandonar su magistratura y convocar elecciones? Desde luego que no. Se han alzado en rebeldía con público desacato a la soberanía nacional y su ordenamiento jurídico apelando a la intervención de países extranjeros (delito gravísimo de traición, agravante del de rebeldía).
¡Qué cara! ¿No? El efecto y finalidad del artículo es la suspensión del Gobierno autonómico y la toma de control de éste por parte del Gobierno nacional en virtud del poder legítimo que la soberanía nacional le otorga.
Entonces, la verdad es que los motivos que dan lugar a la aplicación del articulito quedan intactos con las elecciones, pero con dos efectos perversos.
El primero y más evidente, el de la suspensión de la suspensión, es decir, la detención del artículo, del control de la Generalidad, antes de haber siquiera empezado, más que la destitución "temporal" de los cabecillas del asalto. Pasadas las elecciones, todo volverá al mismo punto que estaba antes. ¿Y por qué no iba a ser así? ¿Es que unas elecciones tienen efectos taumatúrgicos sobre las voluntades y los designios de renegados delincuentes?
El segundo y más insidioso, por subrepticio, es el de establecer y perpetuar el gravísimo supuesto equívoco de que tanto los actos de sedición y rebeldía como el desacato a la soberanía nacional, pueden ser y quedar, y por tanto lo son y quedan, legitimados por otra fictícia soberanía y otra fraudulenta legitimidad, la que los renegados separatistas pretenden alzar, que atenta y cuestiona aquella. ¿Es que lo que digan unas elecciones para un parlamento regional tiene alguna validez o valor, algún efecto sobre la soberanía nacional y los actos de desacato, rebeldía y sedición contra ésta? Pues al parecer para estos partidos y a su parecer, por muy fictícia y muy fraudulenta que sea, sí.
Estos efectos de degradación y corrosión de la soberanía nacional y los actos que los causan tienen muchísima más gravedad y delito que los de los renegados separatistas.
Digamos que los delitos de los autodeclarados delincuentes son naturales (está en su naturaleza), son destructivos y como tales, se deben perseguir, reprimir y castigar, pero son naturales en este sentido.
En cambio los partidos que aceptan y declaran la soberanía nacional como origen de su legitimidad, pero que con sus actos la contradicen
erosionan y, por tanto, destruyen, es mucho más dañino y lesivo para esta soberanía nacional, esto es, para la nación, pues son quienes la atacan desde dentro, pero en su propio nombre y usando el poder que ésta les otorga.
Resumiendo, la trama del engaño por parte de Rajoi y su funesto partido se advierte con evidencia simplemente con la consideración de cuál será la situación en el caso de que los mismos delincuentes golpistas ganen las dichas elecciones. Se volverá al día previo a la proclamación del artículo 155, pero con los delincuentes y delitos pseudolegitimados por unas elecciones regionales. Como si la situación hubiese pasado por un túnel, sorteando y quedando atrás la resistencia, la indignación y la voluntad de los ciudadanos honrados.
Pero además y lo que es más grave, añadiéndose, un efecto aún peor que éste que es el de
entregárse a una región, con las elecciones, la capacidad de tener algo que decir en el asunto de la soberanía nacional. Y este efecto perverso se verificará independientemente de los resultados, ganen o pierdan los separatistas o sus cómplices, pues el "derecho" estará reconocido por el gobierno de la nación. Éste será otro de los delitos imputados a Rajoi cuando se le encause, juzgue y encarcele por traición a España.
sábado, 22 de octubre de 2016
El cortijo del abuelo o el timo del déficit público
El cortijo del abuelo
También pensaron,
según iban conociendo la raza humana, que estaban expuestos a que los vagos,
maleantes y malhechores les robaran los chorizos y jamones que con tanto amor
habían cultivado durante el año, o mancillasen el honor de las doncellas
familiares, no menos codiciadas. Y así, pensaron que más les valdría contratar
algunos vigilantes de la playa con buenos garrotes, con lo que tuvieron más
gastos. Pero como los malhechores no sólo eran de la familia, sino que también
muchos de otros cortijos y gente errante, no sólo codiciaba los jamones,
chorizos y virtud de doncellas, sino la misma tierra donde habitaban, hubieron
de suscribir otro contrato con otra empresa de seguridad muy más sañuda, esta
con látigos, garrotes y arcabuces. De manera que aún tuvieron más gastos que
sustentar. Aunque considerando la paz y la tranquilidad en que vivían, los
daban por bien empleados.
Y además, como era
una familia de buen coraszón, también pensaron que gastarían alguna parte de
sus haberes en ayudar a las criaturas que no tuvieran con que se mantener. Y
gastaron mucho, mucho más. Gastaron en la póliza de Sanitas para todos, en las
facturas de los colegios para las criaturas y aun las universidades, en
construir pisitos para quienes no tuvieran dónde caerse muertos, etc, etc, etc.
Todas cosas muy útiles e incluso benéficas para la generalidad de todos ellos.
Y entendiendo el abuelo que este subceso era bueno, fízolo escribir en este
libro e fizo que se cunmpliera de ende en adelante.
Otrosí, llegaron a
ser tantos los negocios y trámites de tanta empresa como se acometía, que el
buen padre, trabajador como era se plantó diciendo: -Hijos míos me teneis hecho
un esclavo y la vida no me da para más. Así es que, si quereis que sigamos con
los negocios, algunos de vosotros, los más listos y obedientes, se vendrán aquí
conmigo a ayudarme en este maremagnum de asuntos, para lo cual les pagareis entre
todos un buen sueldo y aquí paz y después gloria.
Ahora bien, ¿cómo
sufragarían tanto gasto como se les venía encima cada año y cada mes? Pues el
padre, que era un tipo listo, pensó que ya que todos participaban de la
comunidad y comodidad, sería bueno que, de los pingües sueldos que percibían
cada mes o cada año, todos detrajeran una cantidad para el dicho sufragio. Con
este designio un buen día reunió este precavido personaje a todas las
criaturas, hijos, nietos y biznietos (que a todos alcanzaba la sabiduría del
buen hombre) y enseguida se echó de ver que no todos contribuían con la misma
alegría de la exacción de sus sueldos ganados con más o menos esfuerzos,
penalidades, ingenios, sudores o suertes. Cuestión que al padre no le impidió
sobre poner, pues además de listo como se ha dicho, era expeditivo y nada
remiso a asentar la mano en los casos de necesidad, y así vino a llamar junto a
sí a los más listos e inescrupulosos de sus nietos encomendándoles la ingrata misión
de fiscalizar, encontrar y echar mano de los caudales de sus padres, primos y
hermanos, allá donde se
hallaren, en la cuantía que este personaje por sí
considerase adecuada a cada cual. Para ello, el padre les proporcionó (más
gastos) elementos suficientes con que poner por obra el designio enconmendado:
cuadernos, bolígrafos, un cuartito en la casa, pizarras y aun ordenadores y
espías, y aun una compañía de los del garrote por si los apremios con dulzura
no eran lo bastante eficaces entre los familiares renuentes. Empleados
tributarios se llamaron y dijeron que, si bien árduo, no les arredraba la
dificultad y peligrosidad del trance, y que, de una u otra manera, ellos
allegarían los caudales que se les encomendasen, tantos como fueren menester.
En esto que se pensó
que, para mejor se gobernar, sería bueno hacer contabilidad de los caudales
gastados, allegados y disponibles.
- El total del sueldo de todas las criaturas del cortijo más
lo que ganaba el cortijo de las tierras, rebaños y piaras comunales sería el
Producto Interior Bruto PIB.
- A la suma de todos los gastos comunales, tanto en facturas
como en sueldos a las agencias, empresas, ayudantes, vigilantes, contables, etc
que emplea o contrata la comunidad, sería el Gasto Público. Que, por cierto,
cada año viene a ser un pico.
Y así, allegando
caudales de la exacción de las criaturas y gastándose estos caudales en lo que
daba la fértil imaginación del padre, pues, además de listo, expeditivo y
generoso, también era imaginativo, vivieron mucho tiempo más o menos felices,
trabajando como burros o como perros, o como castores, tomándose unas cañitas
cuando podían o llevando a la parienta al chiringuito de la playa, con los
dineros que les quedaba después de la dicha exacción.
Pero un año el padre
se pasó de listo o imaginativo y púsosele en la imaginación que muy bien
podrían dedicar algún dinerillo en algunas cosillas que se le iban ocurriendo.
Más piscinas, más empleados, muchas, muchas televisiones y radios, y, por qué
no, ayuda a otros cortijos vecinos o del más allá. Advirtió entonces que con
los caudales allegados del año no tenían suficiente y estuvo triste y desconsolado
un tiempo, viviendo sin vivir. Entonces, el más listo de sus cientos de
ayudantes que ya tenía, deseoso de verle feliz, enjugándole las lágrimas con
dulzura vínole a decir con voz melíflua.
--Pierda cuidado,
señor padre, y no se apene por tan poca cosa, que esto tiene fácil solución.
--¿Cómo es eso?
Desgraciado, pues no ves que no tenemos caudales bastantes y ya estamos
sacándoles más de la mitad de lo que ganan las criaturas? ¿Qué quieres, que me
apedreen y me echen a trabajar y a ganarme la vida?
-Ah, nada de eso,
señor padre. Fíjese qué sencillo...
Y el ingenioso
ayudante le contó al padre por qué industria vendrían a hacerse con tantos
maravedíses como su imaginación requiriese.
Así, el padre, vino a comprender que, para poder llevar a
cabo su fechoría, le resultaría muy fácil pedir un présttamo a algunos
prestamistas, famosos por su generosidad, que estaban dispuestos a adelantar
esos pocos maravedíses que al padre le faltaban para realizar sus sueños.
Después de todo, con los chicos de la Tributaria y los vigilantes de la playa,
para devolvérselo, podía echar mano de más y más caudales de las criaturas del
cortijo, tantos como dieran de sí los sueldos hasta llegar a la totalidad, el
PIB.
-Pero las criaturas
me van a correr a gorrazos cuando se enteren de que me estoy gastando los
cuartos que no tengo y les estoy hipotecando y esclavizando a ellos y a sus
descendientes. -Decía el padre un tanto inquieto sin terminar de creerse el
éxito de la maniobra.
-Que no, que no,
padre; que no se entera. -decíale el listo de los tributarios- Mire, A los
dineros que nos gastamos les llamamos Gasto del Estado; a lo que sacamos de las
criaturas ingresos del estado, y aún mejor y más confuso si a esta partida le
añadimos lo que recaudamos honradamente de nuestras empresas, campos y rebaños
comunales.
-No puede ser; ¡se
darán cuenta! Pero hijo, siempre se verá que entre lo que nos gastamos y
recaudamos hay una diferencia y que éstta, la tendrán que pagar ellos mañana.
- Bah, eso se remedia
llamándole Déficit Público y así no nos apedrearán, padre, confíe en mí.
-Pero el año que
viene tampoco tendremos dineros para mis caprichos y, además, habrá que pagar
también el préstamo que estamos pidiendo.
-Ja ja ja. Pues no
pasa nada. Pedimos otro crédito y ya está. Tanto como necesite.
-Pero, hijo,
entonces deberemos un montón de dinero y ya si que no nos salva ni tu madre,
que en gloria esté.
-No pasa nada. Al
dinero que debemos le llamamos Deuda del Estado y a las cuentas que nos
hacemos, por si hay alggún hermano quisquilloso, presupuestos generales del
estado.
-Y el padre tuvo
éste por buen consejo y fízolo así, y fallose ende bien e gastó cuantos dineros
quiso. E fizo que lo pusieren en unos versillos que dicen así:
Cuando maravedises te faltaren,
pide un préstamo de presto,
para que otros lo pagaren.
jueves, 15 de octubre de 2015
Falacias electorales
Vidsios e deleites e falacias de las elecciones y el sistema electoral.
Las falacias electorales fueron y son urdidas y establecidas deliberadamente unas veces, sobre la marcha y para salir del paso otras, por la casta parásita política para perpetuarse en sus privilegios y medios de subsistencia, propagadas por los medios de comunicación casi a todos los niveles y acogidas por los ciudadanos, a las cuales falacias se entregan con fervor.
Debe advertirse que las falacias están basadas y sustentadas por un pequeño núcleo de verdad que le dan consistencia a la bola de nieve. Este núcleo tiene la doble misión de iniciar o justificar el inicio de la falacia por un lado, y tranquilizar la conciencia de la víctima a modo de anestésico, como el que se encuentra en la saliba de los vampiros que impiden la reacción mientras se succiona la sangre. Entonces, La falacia consistiría en la confianza vicaria o creencia en la extensión fraudulenta y absolutización de ese pequeño núcleo de verdad.
1.- La falacia de la hiperresponsabilidad ciudadana en general.
Curiosa hiperresponsabilidad que, junto con la indolencia durante los periodos no electorales, los ciudadanos sienten.
Así, pierden de vista el verdadero sentido del sufragio y sienten el peso de la responsabilidad, como si fueran grandes estadistas autócratas, intentando solventar problemas que, ni los han creado los ciudadanos, ni son responsabilidad suya. Por ejemplo, miedo a las represalias de los opositores, cálculos esotéricos y extravagantes acerca de las futuras composiciones de cámaras y parlamentos, etc.
2.- La falacia de la hiperresponsabilidad de la gobernabilidad. Es un caso particular de la anterior.
SE han podido ver a ciudadanos preocupadísimos por los resultados electorales, haciéndo cábalas, orientando, rectificando y aún torsionando su voto en función de las aritméticas parlamentarias, considerando el caos de no ponerse de acuerdo los partidos para poner a un presidente, tal como si el ciudadano fuera responsable de esto y no de apoyar con su voto la opción más beneficiosa para el bien público. Y tal como si el absurdo sistema de elección del presidente no estuviera diseñado, precisamente, para hurtarle ese derecho. Y en lugar de protestar y luchar contra esa ley, el ciudadano hiperresponsable se entrega a ella ingénuamente, como el siervo pretendiendo votar en los derechos dinásticos del señor... ¡manteniendo limpia la cuadra!
Aquí también son víctimas de esta falacia los partidos minoritarios que, a toda costa creen que son ellos los responsables de que se elija un presidente o alcalde.
Por ejemplo, en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía, nos hemos quedado perplejos al ver cómo el partido Ciudadanos ha dado el poder al que ellos mismos habían estado denunciando durante meses como corrupto e inadmisible, al partido de los ERES, el Faisán, etc. Denuncia y actitud en la que ellos mismos justificaban su existencia.
No tenía ninguna obligación de hacerlo... Y sin embargo, pusieron en el gobierno al partido corrupto. Igualmente Vox, con sus concejales, permitió el acceso a "nosecuál" alcaldía a un candidato del PP, personaje que ellos mismos desprecian y denuncian, según ellos mismos argumentan, para que no saliera alguno de los otros peores.
3.- La falacia de la irrelevancia del voto. Es el reverso de la falacia de la hiperresponsabilidad. Sirve para justificar y acallar la conciencia cuando en momentos decisivos de especial complejidad, muchos ciudadanos se inhiben de la responsabilidad de votar, evitando así quizá perjudicar con su voto contrario al partido que le tiene cautivo.
Falacia del "Todos son iguales". Igual de ladrones y sinvergüenzas, se entiende: Aunque con distinto origen, se llega a la misma conclusión de la irrelevancia del voto y la consiguiente abstención.
Es difícil ver cuándo estas justificaciones son falacias, y cuándo responden a una situación real, es decir, cuándo realmente no hay alternativas dignas y razonables. Y es difícil también discernir si el sólo hecho de votar y participar del sistema corrupto ya es apoyarlo y bloquear su regeneración radical. Frente a las razones evidentes que suponen un apoyo al régimen corrupto, al contrario, por ejemplo, están los terroristas batasunos que participan y parasitan las instituciones, mientras pretenden su derrocamiento. Quizá, sospecho, que se tratan de apoyos a distinto nivel. Se trata de los principios de la democracia: los batasunos pueden participar en este sistema pseudodemocrático corrupto porque ambos (ellos y el sistema) los desprecian.
4.- La ocultación de la verdadera responsabilidad del ciudadano. Es la complicidad en las fechorías de la casta política cuando se la refrenda año tras año. Supone la última fechoría retardada de la casta política, como ocurre con las bombas atómicas aguafiestas.
Esta falacia, al ocultar la verdadera responsabilidad de los ciudadanos, sin que se advierta, provoca el envilecimiento de la población al hacerles y hacerse cómplices y al cabo partícipes de ellas. Así es. Los millones de votantes reincidentes del PSOE son faisanes, tanto como los del PP, volinagos.
5.- La horrible tolerancia a la mentira. Hay cuatro o seis vectores mentirosos según que las mentiras sean dichas por nuestros amigos o enemigos, según vayan dirigidas a embaucar a ciudadanos partidistas, simpatizantes o adversos o incluso a la nación entera. Los ciudadanos son conscientes de que son engañados, mentidos y despreciados y, sin embargo, toleran y propician la perpetuación en los cargos públicos de esos personajes mentirosos y les vuelven a votar año tras año.
Este vicio envilece al ciudadano haciéndole negar al cabo la realidad misma. Empiezan por tolerar las mentiras, continúan defendiéndolas y al cabo llegan a negar los hechos para narcotizar su conciencia y justificar lo injustificable.
6.- La falacia del mal menor.
Esta falacia supone que, aunque un partido perpetre actos que repugnen a la conciencia, desde corrupciones individuales, hasta actos de lesa patria (colaboración con terroristas y separatistas), pasando por sistemas de corrupción institucionalizada (ERES de Andalucía, Juan Guerra, etc.), habría que continuar votando esos mismos partidos, porque los otros... (en realidad se refieren sólo a uno para que resulte más difícil escapar del fraude lógico); así es que, rectificando, habría que seguir votando al partido delincuente, porque <> sería muy muhcho peor.
SE mantiene el absurdo de que no importa que el partido delincuente, con sus actos lleve a la ruina, a la postración y a la desintegración de la nación, porque el otro será peor.
Esta será una de las vigas maestras para mantener en pie muy bien el sistema bipartidista separatista, la partitocracia oligárquica y los medios de subsistencia clientelar de la casta política.
A esta falacia le es muy útil la ayuda de la de izquierda-derecha, la cual le hace la mitad del trabajo.
los partidos autoproclamados "de izquierda", por interés, y los demás, por interés también o estulticia, harán todo lo posible por extenderla.
7.- La falacia izquierda derecha. Es una fantasmagoría muy útil que allana toda reflexión inteligente sobre los problemas y sus soluciones, remitiéndolos al plano unidimensional de la irracionalidad de la pertenencia a la tribu. Tiene el mismo origen psicológico y racional que la pertenencia y defensa de los equipos de fútbol en la actualidad, o la de los colores verdes y azules en el imperio romano y bizantino. Mientras tengamos a nuestros partidarios, no porque nos eligen sino porque lo son, es la mejor garantía de perpetuación en mis privilegios.
Aquí habría que considerar la prostitución y envilecimiento de los vocablos y conceptos. Consiste en emborronar su significado concreto y aludir con ellos a realidades y límites incontrolables. Hay palabras que pierden esa significación a fuerza de envilecerlas obligándolas a significar cosas distintas. Por ejemplo, la palabra "democracia" en boca de comunistas, como en el nombre de la Alemania del Este. En política, "conservador"; ésta, además de envilecida, falsa o falsificadora de la realidad, es ridícula. Y, desde luego, izquierda - derecha entrarían en este género. Para darse cuenta de esto basta ver la diversidad de personajes que entrarían bajo estas etiquetas. Entiendo que los que más tienen interés en mantener la superchería son los que se sienten tan a gusto con ella y con ella se identifican. Los otros, (claro, necesariamente hay unos otros y, además uno solo) se la atribuyen por puro reflejo y tan dócil como absurda sumisión.
Tanto que, como todos sabemos, la palabra "derecha" constituye descalificación inmediata, equivalente insulto a través de la cadena de equivalencias, facha -> fascista.Alquimias de la propaganda. Ingénuamente, tanto los que se declaran en términos de derecha o izquierda, creen que pueden establecer los significados de las palabras a su arbitrio y van a significar lo que ellos quieran. Y, desde luego, si no se puede controlar el significado de las palabras, muchísimo menos el de las connotaciones. ¿Pero no acabo de decir que las palabras se corrompen desvirtuando sus significados y ahora digo que los ingénuos no pueden hacerlas significar otras cosas? Claro, por eso es una cuestión compleja.
8.- La falacia de la representación ciudadana. Lo que es falacia no es que deba ser, sino que lo sea con este sistema electoral. Actualmente los diputados y consejeros son representantes, no de los ciudadanos que les votan, sino de los partidos y sus oligarquías que les ponen en los cargos, de los cuales hacen sus medios de vida.
- Y esto, la representación política ciudadana, sólo es posible mediante dos mecanismos "necesarios", ambos irrenunciables: 1) vinculación directa entre ciudadano y representante; vien mediante distrito unipersonal, vien mediante representante ponderado. 2) Capacidad de revocación inmediata por parte de los ciudadanos. Y un tercer punto, éste ya sin ser obligatorio aunque sí muy saludable: 3) Responsabilidad penal por incumplimiento explícito, es decir, traicióna sus votantes con suplantación de su voluntad política.
9.- La falacia de Maricon Plegines. Extendida y propagada ad nauseam por Federico Jiménez Losantos. (Lo siento, pero es así).
Se trata de repudiar los actos reconocidos como perniciosos, pero tolerar y justificar (en el fondo) las personas y partidos que los perpetran aduciendo buenas intenciones en origen, llevados o arrastrados sin embargo por la vergüenza o complejo para mantener las propias ideas y criterios y evitar la de no ser apostrofados por el contrario, precisamente, por lo que aborrecen estos contrarios, sea verdad o no.
Así el PP realizaría acciones impropias de su ideario y de su discurso electoral para mimetizarse con el PSOE y evitar ser apostrofados de fachas o cavernarios o cualquier tontería de éstas. Igualmente el PSOE para mimetizarse con los separatistas, por complejo de España y patriota.
Esta falacia hace y ha hecho mucho daño, porque paraliza cualquier reacción ciudadana ante las suplantaciones y traiciones de los políticos a quienes votan, haciendo que estos ciudadanos traicionados queden sujetos y adheridos, como excrecencias viscosas, a la casta de sus políticos traidores. No es fácil desembarazarse de esta falacia, pues qué:
-<<¿Es que estos políticos no los elegí yo? ¿No son los míos? Será verdad entonces que no son tan malos, sino buenos en el fondo que momentáneamente andan desorientados, pero que pronto retomarán el camino>>. Es algo parecido a lo que hacen algunas madres cuando disculpan a hijos de escasa moralidad, aunque repudiando el acto inmoral.
Además de neutralizar las tendencias sanas de los ciudadanos que es la de repudiar el mal, esta falacia invierte la moralidad pública, pues bonitamente y sin darnos cuenta, deslizándonoslo de entre las manos, nos hurta a los ciudadanos de, si no el único, sí uno de los mejores criterios conocidos hasta ahora para valorar y darse cuenta de las cosas, tanto en cuestiones sociales, como políticas, como personales: esto es los actos de las personas. Ahora ya, según esta máquina insidiosa, ya no tendríamos que juzgar a los partidos por lo que hacen y dejan de hacer, sino por sus supuestos sentimientos e hipotéticas convicciones.
Pues no, juzgaremos sus pecados en todo como nos enseñó el catecismo que son; esto es, de pensamiento, palabra, obra y omisión... como es lógico y natural. Y entenderemos que las acciones perniciosas, si no se justifican, disculpan y rectifican, serán perversas.
10.- La falacia del voto útil
Por último llegamos a la más efectiva de todas las falacias, porque echa una cadena al cuello del ciudadano haciéndolo siervo del partido o cuartel en que los profesionales tienen dividido el poder público y el presupuesto.
Esta falacia es una de las principales y más perniciosas y efectivas con que la casta política, ni muy inteligente ni muy honesta, ha encadenado y dirigido la acción política de los ciudadanos de bien, que en su inmensa mayoría es la del voto en las diversas elecciones a que son llamados para refrendar sus fechorías.
Esta falacia se articula en varios argumentos, todos falsos y todos interrelacionados:
a( Con el sistema actual, votar a un partido que las encuestas predigan que no sacará representante es tirar el voto y esto sería de tontos.
Si esto fuera así la generalización del principio podría reducirse al absurdo de suprimir las elecciones y tomar los resultados directamente de las encuestas. Hay un relato de ciencia ficción de Asimov en el que el presidente de los Estados Unidos en el futuro es designado por una supercomputadora que sustituye las elecciones haciendo extrapolaciones de la opinión pública tan precisas teniendo en cuenta miles de parámetros.
b) Votar a un partido distinto del mayoritario es, ¡nada menos! que hacer que salga el candidato del siguiente. Se apoya en la falacia del mal menor y en la de la hiperrresponsabilidad del ciudadano, por el voto del miedo.
Como si los ciudadanos fuésemos los culpables de la pérdida de los votos de los partidos y no causada por sus corrupciones y traiciones. Y, además, como si los ciudadanos fuésemos los responsables de arreglar los desaguisados que durante la legislatura han perpetrado ellos dedicándose a demoler su base, principios e instituciones.
C( La suma ya no cumple la propiedad conmutativa y es asimétrica. Ja ja ja.
Los votos de Vox, sumados a los restos del PP, dan un concejal. Pero los restos del PP, sumados a los votos de Vox... ¡Nada! ¡no existe! ¡ni se sabe ni se piensa ni puede imaginarse!
Así es. En las últimas elecciones municipales Esperanza Aguirre, con una caradura estupefaciente, echaba la culpa de que el próximo alcalde fuera a ser la de los locos comunistas bananeros a los pocos miles de ciudadanos que habían votado a Vox, pues con esos miles de votos hubiera dado para obtener un concejal más del PP y y alcanzar con él la mayoría absoluta. ¡Qué cara! ¿no?
1º( Daba por supuesto que esos ciudadanos, de no votar a Vox, iban a votarla a ella y su corrupto partido, como si fueran de su propiedad o cosa parecida.
2º( Con una desvergüenza increíble sumaba los votos de otro partido a los restos del suyo para obtener el concejal. Claro, y de la misma manera Vox podría decir que esos pocos miles de votos del PP que no dieron para sacar el concejal, si hubieran votado a Vox, éste lo habría obtenido. Y por tanto, culpables del concejal que fue a parar a las otras listas y no a Vox habrían sido los miles de votos de los restos del PP y, según el extraño razonamiento, culpables de que el alcalde de Madrid sea la sectaria de las listas bananeras.
Conclusión
Vemos pues, que la casta política, para perpetuarse en el reparto del poder y los presupuestos públicos, ha conseguido de los ciudadanos y sociedad en general hacerles partícipes de la propagación y mantenimiento de todo un sistema de principios falaces electorales con que encadenan la voluntad política de estos mismos ciudadanos elección tras elección. Ciudadanos y medios de comunicación, entiendo que sólo tienen un motivo para fingir creer, aceptar y propagar tales mentiras falaces: el de su interés. Hay quienes los tienen, desde luego, materiales e ideológicos de secta, pero la mayoría los aceptan, aunque errónea, sinceramente.
Es difícil orientarse en el piélago de complejidades, perspectivas distorsionadas, engaños deliberados, etc. Por eso una brújula electoral de emergencia para estos momentos de confusión sería:
1.- Votar al partido que consideremos que propone acciones que nos parecen justas y de utilidad pública.
2.- Repudiar sin concesiones las mentiras y traiciones.
3.- Repudiar sin concesiones actos que nos parezcan inadmisibles e intolerables. Son los relacionados con nuestras convicciones morales: atentados contra la vida, la libertad, la propiedad privada, el imperio de la ley, la supervivencia de la nación, etc.
4.- Rechazar de plano el chantage moral de los partidos corruptos: "Sí, somos así.... Pero, o nosotros o el caos" de los otros.
Por último, estas consideraciones electorales suponen un antídoto contra la manipulación política de los electores, pero de ninguna manera en absoluto la aceptación del sistema electoral que se analiza. Antes bien, es menester denunciar, no ya las falacias con que se trata de subvertir la representación democrática de los ciudadanos en las instituciones, sino el mismo sistema corrupto en origen y construido, precisamente, así con ese objeto. Estas falacias no crean la corrupción del sistema, sino que lo apuntalan y refuerzan.
Un sistema democrático que lo sea en verdad y no de nombre exije un sistema electoral que dé la máxima y más fiel representación política de los ciudadanos en las instituciones y en la decisión de las cuestiones fundamentales. Esta representación y los métodos que se empleen para llevarla a cabo, dependerán del tiempo y las circunstancias. Un imperio, una polis o una nación, necesitan requisitos distintos; medios de comunicación por satélite o por caballo, permiten formas completamente distintas. Etc. en las circunstancias actuales, para que nuestro sistema no sea una pseudo-democracia, esto es, una falsa democracia, deberá tener las siguientes características YA VISTAS ALGUNAS EN LA FALACIA 8:
1.- Elecciones presidenciales. Ningún intermediario necesita el ciudadano para elegir a su gobernante que le va a mandar durante años. Cualquier inserción de intermediarios es un subterfugio para hurtarle esta facultad y este derecho. La situación actual es deplorable. No sólo no podemos elegir a nuestros gobernantes, sino que hay dos niveles de intermediarios: la oligarquía del partido y la lista de listos. Y a ninguno de ellos elige realmente el ciudadano; sólo lo refrenda por adhesión.
2.- Representantes legislativos de los ciudadanos en vínculo directo con ellos: bien mediante distrito unipersonal, bien mediante representante ponderado. Además, con la capacidad de revocación de dicha representación por parte de los ciudadanos que lo eligieron, para el caso en que lo consideren oportuno.
Esperemos que muy pronto los ciudadanos seamos capaces de sacudirnos esta casta parásita de entre los velos y nieblas de mentiras y falacias, y alcancemos la libertad y la prosperidad de nuestra nación, que será la nuestra.
Las falacias electorales fueron y son urdidas y establecidas deliberadamente unas veces, sobre la marcha y para salir del paso otras, por la casta parásita política para perpetuarse en sus privilegios y medios de subsistencia, propagadas por los medios de comunicación casi a todos los niveles y acogidas por los ciudadanos, a las cuales falacias se entregan con fervor.
Debe advertirse que las falacias están basadas y sustentadas por un pequeño núcleo de verdad que le dan consistencia a la bola de nieve. Este núcleo tiene la doble misión de iniciar o justificar el inicio de la falacia por un lado, y tranquilizar la conciencia de la víctima a modo de anestésico, como el que se encuentra en la saliba de los vampiros que impiden la reacción mientras se succiona la sangre. Entonces, La falacia consistiría en la confianza vicaria o creencia en la extensión fraudulenta y absolutización de ese pequeño núcleo de verdad.
1.- La falacia de la hiperresponsabilidad ciudadana en general.
Curiosa hiperresponsabilidad que, junto con la indolencia durante los periodos no electorales, los ciudadanos sienten.
Así, pierden de vista el verdadero sentido del sufragio y sienten el peso de la responsabilidad, como si fueran grandes estadistas autócratas, intentando solventar problemas que, ni los han creado los ciudadanos, ni son responsabilidad suya. Por ejemplo, miedo a las represalias de los opositores, cálculos esotéricos y extravagantes acerca de las futuras composiciones de cámaras y parlamentos, etc.
2.- La falacia de la hiperresponsabilidad de la gobernabilidad. Es un caso particular de la anterior.
SE han podido ver a ciudadanos preocupadísimos por los resultados electorales, haciéndo cábalas, orientando, rectificando y aún torsionando su voto en función de las aritméticas parlamentarias, considerando el caos de no ponerse de acuerdo los partidos para poner a un presidente, tal como si el ciudadano fuera responsable de esto y no de apoyar con su voto la opción más beneficiosa para el bien público. Y tal como si el absurdo sistema de elección del presidente no estuviera diseñado, precisamente, para hurtarle ese derecho. Y en lugar de protestar y luchar contra esa ley, el ciudadano hiperresponsable se entrega a ella ingénuamente, como el siervo pretendiendo votar en los derechos dinásticos del señor... ¡manteniendo limpia la cuadra!
Aquí también son víctimas de esta falacia los partidos minoritarios que, a toda costa creen que son ellos los responsables de que se elija un presidente o alcalde.
Por ejemplo, en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía, nos hemos quedado perplejos al ver cómo el partido Ciudadanos ha dado el poder al que ellos mismos habían estado denunciando durante meses como corrupto e inadmisible, al partido de los ERES, el Faisán, etc. Denuncia y actitud en la que ellos mismos justificaban su existencia.
No tenía ninguna obligación de hacerlo... Y sin embargo, pusieron en el gobierno al partido corrupto. Igualmente Vox, con sus concejales, permitió el acceso a "nosecuál" alcaldía a un candidato del PP, personaje que ellos mismos desprecian y denuncian, según ellos mismos argumentan, para que no saliera alguno de los otros peores.
3.- La falacia de la irrelevancia del voto. Es el reverso de la falacia de la hiperresponsabilidad. Sirve para justificar y acallar la conciencia cuando en momentos decisivos de especial complejidad, muchos ciudadanos se inhiben de la responsabilidad de votar, evitando así quizá perjudicar con su voto contrario al partido que le tiene cautivo.
Falacia del "Todos son iguales". Igual de ladrones y sinvergüenzas, se entiende: Aunque con distinto origen, se llega a la misma conclusión de la irrelevancia del voto y la consiguiente abstención.
Es difícil ver cuándo estas justificaciones son falacias, y cuándo responden a una situación real, es decir, cuándo realmente no hay alternativas dignas y razonables. Y es difícil también discernir si el sólo hecho de votar y participar del sistema corrupto ya es apoyarlo y bloquear su regeneración radical. Frente a las razones evidentes que suponen un apoyo al régimen corrupto, al contrario, por ejemplo, están los terroristas batasunos que participan y parasitan las instituciones, mientras pretenden su derrocamiento. Quizá, sospecho, que se tratan de apoyos a distinto nivel. Se trata de los principios de la democracia: los batasunos pueden participar en este sistema pseudodemocrático corrupto porque ambos (ellos y el sistema) los desprecian.
4.- La ocultación de la verdadera responsabilidad del ciudadano. Es la complicidad en las fechorías de la casta política cuando se la refrenda año tras año. Supone la última fechoría retardada de la casta política, como ocurre con las bombas atómicas aguafiestas.
Esta falacia, al ocultar la verdadera responsabilidad de los ciudadanos, sin que se advierta, provoca el envilecimiento de la población al hacerles y hacerse cómplices y al cabo partícipes de ellas. Así es. Los millones de votantes reincidentes del PSOE son faisanes, tanto como los del PP, volinagos.
5.- La horrible tolerancia a la mentira. Hay cuatro o seis vectores mentirosos según que las mentiras sean dichas por nuestros amigos o enemigos, según vayan dirigidas a embaucar a ciudadanos partidistas, simpatizantes o adversos o incluso a la nación entera. Los ciudadanos son conscientes de que son engañados, mentidos y despreciados y, sin embargo, toleran y propician la perpetuación en los cargos públicos de esos personajes mentirosos y les vuelven a votar año tras año.
Este vicio envilece al ciudadano haciéndole negar al cabo la realidad misma. Empiezan por tolerar las mentiras, continúan defendiéndolas y al cabo llegan a negar los hechos para narcotizar su conciencia y justificar lo injustificable.
6.- La falacia del mal menor.
Esta falacia supone que, aunque un partido perpetre actos que repugnen a la conciencia, desde corrupciones individuales, hasta actos de lesa patria (colaboración con terroristas y separatistas), pasando por sistemas de corrupción institucionalizada (ERES de Andalucía, Juan Guerra, etc.), habría que continuar votando esos mismos partidos, porque los otros... (en realidad se refieren sólo a uno para que resulte más difícil escapar del fraude lógico); así es que, rectificando, habría que seguir votando al partido delincuente, porque <
SE mantiene el absurdo de que no importa que el partido delincuente, con sus actos lleve a la ruina, a la postración y a la desintegración de la nación, porque el otro será peor.
Esta será una de las vigas maestras para mantener en pie muy bien el sistema bipartidista separatista, la partitocracia oligárquica y los medios de subsistencia clientelar de la casta política.
A esta falacia le es muy útil la ayuda de la de izquierda-derecha, la cual le hace la mitad del trabajo.
los partidos autoproclamados "de izquierda", por interés, y los demás, por interés también o estulticia, harán todo lo posible por extenderla.
7.- La falacia izquierda derecha. Es una fantasmagoría muy útil que allana toda reflexión inteligente sobre los problemas y sus soluciones, remitiéndolos al plano unidimensional de la irracionalidad de la pertenencia a la tribu. Tiene el mismo origen psicológico y racional que la pertenencia y defensa de los equipos de fútbol en la actualidad, o la de los colores verdes y azules en el imperio romano y bizantino. Mientras tengamos a nuestros partidarios, no porque nos eligen sino porque lo son, es la mejor garantía de perpetuación en mis privilegios.
Aquí habría que considerar la prostitución y envilecimiento de los vocablos y conceptos. Consiste en emborronar su significado concreto y aludir con ellos a realidades y límites incontrolables. Hay palabras que pierden esa significación a fuerza de envilecerlas obligándolas a significar cosas distintas. Por ejemplo, la palabra "democracia" en boca de comunistas, como en el nombre de la Alemania del Este. En política, "conservador"; ésta, además de envilecida, falsa o falsificadora de la realidad, es ridícula. Y, desde luego, izquierda - derecha entrarían en este género. Para darse cuenta de esto basta ver la diversidad de personajes que entrarían bajo estas etiquetas. Entiendo que los que más tienen interés en mantener la superchería son los que se sienten tan a gusto con ella y con ella se identifican. Los otros, (claro, necesariamente hay unos otros y, además uno solo) se la atribuyen por puro reflejo y tan dócil como absurda sumisión.
Tanto que, como todos sabemos, la palabra "derecha" constituye descalificación inmediata, equivalente insulto a través de la cadena de equivalencias, facha -> fascista.Alquimias de la propaganda. Ingénuamente, tanto los que se declaran en términos de derecha o izquierda, creen que pueden establecer los significados de las palabras a su arbitrio y van a significar lo que ellos quieran. Y, desde luego, si no se puede controlar el significado de las palabras, muchísimo menos el de las connotaciones. ¿Pero no acabo de decir que las palabras se corrompen desvirtuando sus significados y ahora digo que los ingénuos no pueden hacerlas significar otras cosas? Claro, por eso es una cuestión compleja.
8.- La falacia de la representación ciudadana. Lo que es falacia no es que deba ser, sino que lo sea con este sistema electoral. Actualmente los diputados y consejeros son representantes, no de los ciudadanos que les votan, sino de los partidos y sus oligarquías que les ponen en los cargos, de los cuales hacen sus medios de vida.
- Y esto, la representación política ciudadana, sólo es posible mediante dos mecanismos "necesarios", ambos irrenunciables: 1) vinculación directa entre ciudadano y representante; vien mediante distrito unipersonal, vien mediante representante ponderado. 2) Capacidad de revocación inmediata por parte de los ciudadanos. Y un tercer punto, éste ya sin ser obligatorio aunque sí muy saludable: 3) Responsabilidad penal por incumplimiento explícito, es decir, traicióna sus votantes con suplantación de su voluntad política.
9.- La falacia de Maricon Plegines. Extendida y propagada ad nauseam por Federico Jiménez Losantos. (Lo siento, pero es así).
Se trata de repudiar los actos reconocidos como perniciosos, pero tolerar y justificar (en el fondo) las personas y partidos que los perpetran aduciendo buenas intenciones en origen, llevados o arrastrados sin embargo por la vergüenza o complejo para mantener las propias ideas y criterios y evitar la de no ser apostrofados por el contrario, precisamente, por lo que aborrecen estos contrarios, sea verdad o no.
Así el PP realizaría acciones impropias de su ideario y de su discurso electoral para mimetizarse con el PSOE y evitar ser apostrofados de fachas o cavernarios o cualquier tontería de éstas. Igualmente el PSOE para mimetizarse con los separatistas, por complejo de España y patriota.
Esta falacia hace y ha hecho mucho daño, porque paraliza cualquier reacción ciudadana ante las suplantaciones y traiciones de los políticos a quienes votan, haciendo que estos ciudadanos traicionados queden sujetos y adheridos, como excrecencias viscosas, a la casta de sus políticos traidores. No es fácil desembarazarse de esta falacia, pues qué:
-<<¿Es que estos políticos no los elegí yo? ¿No son los míos? Será verdad entonces que no son tan malos, sino buenos en el fondo que momentáneamente andan desorientados, pero que pronto retomarán el camino>>. Es algo parecido a lo que hacen algunas madres cuando disculpan a hijos de escasa moralidad, aunque repudiando el acto inmoral.
Además de neutralizar las tendencias sanas de los ciudadanos que es la de repudiar el mal, esta falacia invierte la moralidad pública, pues bonitamente y sin darnos cuenta, deslizándonoslo de entre las manos, nos hurta a los ciudadanos de, si no el único, sí uno de los mejores criterios conocidos hasta ahora para valorar y darse cuenta de las cosas, tanto en cuestiones sociales, como políticas, como personales: esto es los actos de las personas. Ahora ya, según esta máquina insidiosa, ya no tendríamos que juzgar a los partidos por lo que hacen y dejan de hacer, sino por sus supuestos sentimientos e hipotéticas convicciones.
Pues no, juzgaremos sus pecados en todo como nos enseñó el catecismo que son; esto es, de pensamiento, palabra, obra y omisión... como es lógico y natural. Y entenderemos que las acciones perniciosas, si no se justifican, disculpan y rectifican, serán perversas.
10.- La falacia del voto útil
Por último llegamos a la más efectiva de todas las falacias, porque echa una cadena al cuello del ciudadano haciéndolo siervo del partido o cuartel en que los profesionales tienen dividido el poder público y el presupuesto.
Esta falacia es una de las principales y más perniciosas y efectivas con que la casta política, ni muy inteligente ni muy honesta, ha encadenado y dirigido la acción política de los ciudadanos de bien, que en su inmensa mayoría es la del voto en las diversas elecciones a que son llamados para refrendar sus fechorías.
Esta falacia se articula en varios argumentos, todos falsos y todos interrelacionados:
a( Con el sistema actual, votar a un partido que las encuestas predigan que no sacará representante es tirar el voto y esto sería de tontos.
Si esto fuera así la generalización del principio podría reducirse al absurdo de suprimir las elecciones y tomar los resultados directamente de las encuestas. Hay un relato de ciencia ficción de Asimov en el que el presidente de los Estados Unidos en el futuro es designado por una supercomputadora que sustituye las elecciones haciendo extrapolaciones de la opinión pública tan precisas teniendo en cuenta miles de parámetros.
b) Votar a un partido distinto del mayoritario es, ¡nada menos! que hacer que salga el candidato del siguiente. Se apoya en la falacia del mal menor y en la de la hiperrresponsabilidad del ciudadano, por el voto del miedo.
Como si los ciudadanos fuésemos los culpables de la pérdida de los votos de los partidos y no causada por sus corrupciones y traiciones. Y, además, como si los ciudadanos fuésemos los responsables de arreglar los desaguisados que durante la legislatura han perpetrado ellos dedicándose a demoler su base, principios e instituciones.
C( La suma ya no cumple la propiedad conmutativa y es asimétrica. Ja ja ja.
Los votos de Vox, sumados a los restos del PP, dan un concejal. Pero los restos del PP, sumados a los votos de Vox... ¡Nada! ¡no existe! ¡ni se sabe ni se piensa ni puede imaginarse!
Así es. En las últimas elecciones municipales Esperanza Aguirre, con una caradura estupefaciente, echaba la culpa de que el próximo alcalde fuera a ser la de los locos comunistas bananeros a los pocos miles de ciudadanos que habían votado a Vox, pues con esos miles de votos hubiera dado para obtener un concejal más del PP y y alcanzar con él la mayoría absoluta. ¡Qué cara! ¿no?
1º( Daba por supuesto que esos ciudadanos, de no votar a Vox, iban a votarla a ella y su corrupto partido, como si fueran de su propiedad o cosa parecida.
2º( Con una desvergüenza increíble sumaba los votos de otro partido a los restos del suyo para obtener el concejal. Claro, y de la misma manera Vox podría decir que esos pocos miles de votos del PP que no dieron para sacar el concejal, si hubieran votado a Vox, éste lo habría obtenido. Y por tanto, culpables del concejal que fue a parar a las otras listas y no a Vox habrían sido los miles de votos de los restos del PP y, según el extraño razonamiento, culpables de que el alcalde de Madrid sea la sectaria de las listas bananeras.
Conclusión
Vemos pues, que la casta política, para perpetuarse en el reparto del poder y los presupuestos públicos, ha conseguido de los ciudadanos y sociedad en general hacerles partícipes de la propagación y mantenimiento de todo un sistema de principios falaces electorales con que encadenan la voluntad política de estos mismos ciudadanos elección tras elección. Ciudadanos y medios de comunicación, entiendo que sólo tienen un motivo para fingir creer, aceptar y propagar tales mentiras falaces: el de su interés. Hay quienes los tienen, desde luego, materiales e ideológicos de secta, pero la mayoría los aceptan, aunque errónea, sinceramente.
Es difícil orientarse en el piélago de complejidades, perspectivas distorsionadas, engaños deliberados, etc. Por eso una brújula electoral de emergencia para estos momentos de confusión sería:
1.- Votar al partido que consideremos que propone acciones que nos parecen justas y de utilidad pública.
2.- Repudiar sin concesiones las mentiras y traiciones.
3.- Repudiar sin concesiones actos que nos parezcan inadmisibles e intolerables. Son los relacionados con nuestras convicciones morales: atentados contra la vida, la libertad, la propiedad privada, el imperio de la ley, la supervivencia de la nación, etc.
4.- Rechazar de plano el chantage moral de los partidos corruptos: "Sí, somos así.... Pero, o nosotros o el caos" de los otros.
Por último, estas consideraciones electorales suponen un antídoto contra la manipulación política de los electores, pero de ninguna manera en absoluto la aceptación del sistema electoral que se analiza. Antes bien, es menester denunciar, no ya las falacias con que se trata de subvertir la representación democrática de los ciudadanos en las instituciones, sino el mismo sistema corrupto en origen y construido, precisamente, así con ese objeto. Estas falacias no crean la corrupción del sistema, sino que lo apuntalan y refuerzan.
Un sistema democrático que lo sea en verdad y no de nombre exije un sistema electoral que dé la máxima y más fiel representación política de los ciudadanos en las instituciones y en la decisión de las cuestiones fundamentales. Esta representación y los métodos que se empleen para llevarla a cabo, dependerán del tiempo y las circunstancias. Un imperio, una polis o una nación, necesitan requisitos distintos; medios de comunicación por satélite o por caballo, permiten formas completamente distintas. Etc. en las circunstancias actuales, para que nuestro sistema no sea una pseudo-democracia, esto es, una falsa democracia, deberá tener las siguientes características YA VISTAS ALGUNAS EN LA FALACIA 8:
1.- Elecciones presidenciales. Ningún intermediario necesita el ciudadano para elegir a su gobernante que le va a mandar durante años. Cualquier inserción de intermediarios es un subterfugio para hurtarle esta facultad y este derecho. La situación actual es deplorable. No sólo no podemos elegir a nuestros gobernantes, sino que hay dos niveles de intermediarios: la oligarquía del partido y la lista de listos. Y a ninguno de ellos elige realmente el ciudadano; sólo lo refrenda por adhesión.
2.- Representantes legislativos de los ciudadanos en vínculo directo con ellos: bien mediante distrito unipersonal, bien mediante representante ponderado. Además, con la capacidad de revocación de dicha representación por parte de los ciudadanos que lo eligieron, para el caso en que lo consideren oportuno.
Esperemos que muy pronto los ciudadanos seamos capaces de sacudirnos esta casta parásita de entre los velos y nieblas de mentiras y falacias, y alcancemos la libertad y la prosperidad de nuestra nación, que será la nuestra.
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